Cuando muera...

Cuando muera, todo igual
seguirá sobre la tierra.
Cuando muera... ¡Todo igual!
Cuando el sol ya no se encienda
para mis ojos cansados
no habrá llanto porque muera.

Tú seguirás tu existencia,
vivirás con alegría
y tal vez nunca te enteres
que aquél que te amara un día
ha muerto porque quisiste,
porque vivir no podía.

Y el día que nos veamos,
cuando tú mueras por fin,
los reproches en los labios
se agolparán sin surgir.
Ambos tuvimos la culpa:
Tú por no amar. Yo, por sí.

 

 

 

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