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Amor
Amor se llama la pena
que en esta noche tan larga
el corazón me lacera
con garras que me lo rasgan.
- ¡No me quiere! -. Pienso triste.
- ¡No me quiere! -. Y sin embargo
pienso que cuanto dijiste
no pudo, ¡mi amor!, ser falso.
Yo no sé qué cosa sea
ni por qué causa tal daño,
mas no creo que se quiera
tanto con tas pocos años.
Aquellos amores viejos...
Mas que amores, chiquilladas.
¡Cuando los veo tan lejos
y tan cerca el que me mata..!
Pienso que yo no sabía
qué fuera aquella palabra,
amor, de que se reían
los que mi queja escuchaban.
Mas hoy que, por vez primera,
en verdad gran amor siento
no cabe, ¡tanta es mi pena!
en mi pecho tal tormento!
Porque la causa yo ignoro
de tu desdén repentino.
Y aunque pido y aunque imploro
que me escuches y camino
para verte, no te dignas
concederme tu mirada.
¿Qué cruel corona de espinas
quieres que sufra, mi amada?
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