Un sueño hermoso.

Un hermoso sueño que los dos vivimos
una tarde aciaga, por trágico azar,
¡qué ingrato recuerdo en la mente deja
cuando vago solo, queriendo olvidar!

Si es que me engañaste, ¿por qué, di, alma mía?
Si es que tú me amabas, ¿por qué me abandonas?
Te vas sin hablar y nada me explicas.
¿Por qué? Si también, acaso, tú lloras.

 

 

 

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