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Tu trenza.
Tu trenza, mujer morena,
sujeto me tiene a ti.
Del amor es la cadena
con que me atas, feliz.
Son tus ojos cristalinos,
es tu boca rosicler,
son tus cabellos divinos,
angélico tu rostro es.
Yo te amo, yo te adoro,
yo te quiero sin igual
y, sin embargo, me azoro
cuando me miras, beldad.
Asaz difícil sería
que me quisieras, lo sé;
mas, no obstante, yo querría
tus besos, mujer, tener.
Cuando mis ojos te miran
se me turba la razón
y mi pecho, que suspira,
se llena de tu calor.
Tus brazos tomar quisiera
y tus labios apretar.
Que de esta forma viniera,
de la muerte, la fea faz.
Son tus labios sensuales
lugar de dicha sin cuento,
del amor son manantiales
que calman mi amor sediento.
Son tus ojos surtidores
de indescriptibles miradas,
son del alma miradores
que asoman a una ensenada.
Son tus formas cual figuras
de Vírgenes relucientes,
son de radiante hermosura,
son para mí un aliciente.
Yo tus hermosuras canto
porque tu amor me atormenta;
coloco el desdén por manto
para que mi amor no sientas.
Que lo conozcas no quiero
porque burlarte querrías.
Sufrir callado prefiero,
porque aguantar no podría.
Te quiero. Mas no lo digo.
Prefiero que tú lo ignores,
que me tengas por amigo
y no sepas mis amores.
La sangre en mis venas siento
cálida y viva correr,
como hiciera en veces ciento
a impulsos de una mujer.
Mas esta vez arde en aras
de amores puros, cristianos,
y en mi furor yo matara
con estas ásperas manos.
Mas vuelto a mí, te examino
y así tu razón apruebo;
y emprendo solo el camino
y lloro a solas mi duelo.
Adiós te digo, morena,
nunca te podré olvidar
y tu linda faz serena
en mis recuerdos irá.
Tu trenza, mujer morena,
sujeto me tiene a ti.
Del amor es la cadena
que no me deja vivir.
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