|
Soneto
Cuando mis ojos te miran con pena
parece que veo un ángel de un cuadro
con cara de niño, travieso y alado,
de hoyuelos rosados la cara rellena.
Esos angelitos que juegan en rueda,
celebrando alegres las penas del Malo,
conducen tu imagen hermosa a mi lado
e, ingratos, al cabo, de nuevo la llevan.
No quieras ingrata conmigo ser nunca;
más bien tus favores concédeme amable.
De nuevo a mi lado tu amor te conduzca
y así te aseguro que yo seré afable.
De nuevo la llama de cariño luzca
en tu pecho ingrato... Que mi amor te gane.
A poema anterior
A
Menú
A poema siguiente
|