|
Caminando en
la noche...
Caminando en la noche, lentamente,
la mirada perdida, sin saber
en qué sitio me hallaba, sonreía
con los ojos del alma, de placer.
Unos pasos sonaban a mi lado,
temerosos, discretos y, a la vez,
invencibles, ruidosos y dispuestos:
Eran pasos, ya ves, de otra mujer.
Y entonces comprendí que había
olvidado,
que aquello que fue un día ya no es.
Respiré con gran ansia, libré el ceño,
preparando de nuevo a amar mi ser.
A poema anterior
A
Menú
|