¡Ah, mágico reflejo..!

¡Ah, mágico reflejo de la Luna
que nos viste marchar, los dos unidos!
¿Cómo puede su pecho, que fue ardiente,
hoy mostrarse tan pobre y tan dormido?

En la noche que a solas te miramos,
con los ojos brillantes encendidos...
¡cuántas cosas tan tiernas, sin los labios,
con las manos unidas, nos dijimos!

No reveles, Selene, los secretos
del amor que ahora yace en el olvido.
No sonrías ya más, dulce doncella,
que el placer de tus labios es fingido.

 

 

               A poema anterior             A Menú                        A poema siguiente

 
Hosted by www.Geocities.ws

1