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Suave desdén
de tus ojos...
Suave desdén de tus ojos,
leve burla de tus labios...
¿Por qué, pese a la experiencia,
habré de seguir soñando?
¡Blanca azucena que prestas
la vida que había marchado,
no me atormentes ingrata!
¿No ves que ya soy tu esclavo?
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