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Dos estampas
El tiempo se ha llevado entre sus ondas
de mi mente cansada tu figura...
Eres como el rostro que se asoma
al través de un cristal, un día de lluvia.
Borrosa te recuerdo en una tarde,
apoyada en mi hombro tu faz pura;
pero clara otros días, al mirarme
con los ojos bañados en la duda.
Son dos cromos que quedan en mi vida,
dos estampas de dicha y desventura...
¡Y es mi sino terrible quien me obliga
a acordarme tan sólo de la última!
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