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Fuiste el
alba radiante...
Fuiste el alba radiante de mis sueños,
mediodía del ansia de triunfar,
del fracaso crepúsculo de fuego,
triste ocaso de un trágico final...
Tú surgiste entre nubes de misterio,
bañándote la faz la luz del Sol;
descendiste después de aquel imperio
a la noche, perdiendo tu calor.
¡Quién pudiera erigirte allí de nuevo
en alas de los versos que escribí,
escala de Jacob que sube al cielo,
guirnalda de claveles... para ti!
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