¡Cuántas veces tus manos..!

¡Cuántas veces tus manos he sentido
a las mías unidas en mi espera,
tu figura gentil, tu pelo negro
que en los hombros formaba una diadema!

¡Con los ojos tan negros viendo el aire,
reluciendo en la noche como estrellas,
temblando en las pupilas una lágrima,
postrer beso del día que muriera!

¡Resonando en el aire tu sonrisa
que su lecho de blanca madreperla
dejaba y se rompía en mil acordes,
estallido de amor y de pureza!

¡Cuántas veces tus ojos he mirado
en mis ojos cansados y sin fuerza,
bebiendo de ese néctar delicioso
que me hacía sentir el que antes fuera!

¡Cuántas veces en noches de desvelo,
atormentada mi alma por la pena,
han rezado mis labios a una virgen
que aún no siendo divina no es terrena!

¡Cuántas veces sumido en el sopor
que sofoca mi ánima bohemia,
he sentido tus besos abrasarme
en los labios, cual ascuas de una hoguera!

¡Cuántas veces he escrito triste líneas
que luego he destruido por vergüenza!
¡Cuántas veces gritara a la cruel sombra
que te envuelve, rogando que volvieras!

¡Cuántas veces pidiera a Dios la muerte
como ansiada y querida compañera,
gimiendo de pesar y ambicionando
que el pliegue de su manto me envolviera!

¡Cuántas veces, en fin, he suspirado
leyendo melancólicos poemas
que mi pobre magín ha concebido
como póstumo canto a tu belleza!



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