De unos ojos...

De unos ojos las lágrimas temblaron
y con miedo cayeron fugitivas,
un suspiro sonó sobre sus labios
como un aye doliente de su herida.

Mas después con la seda enjugó el llanto,
el suspiro en los aires se perdió.
El orgullo quebró su tierno rasgo
y desdén con desdén fue su perdón.






 

 

 

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