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Tan frías como el
velo...
Tan frías como el velo
que a los difuntos cubre,
las aguas de la fuente
bañaban el estanque.
Sonaba en su interior
el canto de su duelo
con sones armoniosos
y acordes musicales.
Y un rayo hirió en el agua,
brotando mil destellos.
Fue todo gran bullicio
de brasas y de hielo.
Después vino en la calma
desgarrador silencio
y todo quedó a oscuras...
¡igual que queda un muerto!
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