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Ocaso
Durmiendo entre las sombras tristemente
en lánguido morir, que es mi existencia,
la dicha y el dolor de lo pasado
torturan con crueldad mi mente inquieta.
Dolor de lo infalible y de lo incierto,
dolor de no saber qué se presenta,
dolor de aquel pasado tan hermoso
en que el alma del orfebre se fundiera.
¿Qué surge de la vida sino amargos
dolores que este alma consumieran?
¿Qué aurora se levanta ante mis ojos
que observan, ya cansados, la carrera?
¿Qué dicha y qué esperanza de ser libre
de aquella ya lejana y cruel cadena?
¿Qué puertas el Destino caprichoso,
con ayes y alaridos de alma en pena,
descorre ante mis ojos que, cansados,
ya sólo se reflejan en la tierra?
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