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No he entendido mi error...
No he entendido mi error hasta que he visto
otra vez tu figura sin deseo.
Esos labios que tanto quise un día
con desdén he mirado, sin temerlos.
Ya soy libre de penas y torturas,
pero sigo, acaso, prisionero,
del recuerdo de sueños e ilusiones
que en el alma dejaron su veneno.
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