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Alba
Y surge de la noche luz diáfana
que clava con sus rayos los suspiros,
se mecen en los cielos mil querubes,
clamando de los ámbitos mil ruidos.
Y viene luminoso en su carroza,
flechando con metálico sonido.
De en medio de los astros luce airoso,
hiriendo con su cetro a los vencidos.
Y el mundo da a la vida y a la muerte
de sus entrañas los ecos doloridos,
que Apolo marcha fértil, engendrando
en senos virginales mil destinos.
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