Voy a luchar por conseguirte,
voy a poner en ello gran empeño
para tener un algo que ofrecerte,
para poder, por fin, llegar a ser tu dueño.
Pues que aunque sé yo bien que las riquezas
no tienen importancia en tu cariño,
debo intentar con toda mi energía
poder cuidar de ti, como feliz se cuida a un niño.
Que se pasaron ya los años de ilusiones,
y aunque ilusión yo sé que tú en tu alma sientes,
hay que cuidar la bolsa, que en la tierra
el dinero, en verdad, es la mejor simiente.
No quiero ser prosaico, pero es cierto.
A maravilla suena el alma enamorada.
Pero mucho mejor saben los besos
cuando la dicha se encuentra asegurada.
Voy a luchar por ti en breve instante.
No depende de mí solo el lograrlo.
Pero estoy decidido a ofrecer todo
a cambio de los besos de tus labios.
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