Si yo me empeño en que tú
no leas todo lo que yo escribo,
no te ofendas. Puede ser
que yo tenga otros motivos.

Eso no es desconfianza
ni tampoco implica engaño.
Pero, quizás, si las lees,
pudieran causarte daño.

Porque tengo que mentir,
negando cuánto te quiero.
Ellos no deben saber
que tengo un amor sincero.

Seguro que lo comprendes.
A ellos les cuento un cuento,
a ti no te digo nada
y de esa forma no miento.

Porque un cuento sólo es
producto de fantasía.
Lo nuestro es la realidad,
el fruto del día a día.

Ellos que sigan viviendo.
Ya que en mí no se interesan
no tengo por qué contarles
ni que existes, montañesa.

¿Lo has comprendido ya ahora?
Así me quedo seguro.
Ellos ya son el pasado,
tú el presente y el futuro.

Y no creas que por eso
es que no les quiera nada.
Solamente es que les pago
con lo mismo que me pagan.

Hoy emprendo un nuevo rumbo,
igual que un aventurero.
Espero que seas quien lleve
el timón de mi velero.

Que con esa mano firme
conque empuñarlo tú sabes,
seguro que un Edén aguarda
en donde anclemos la nave.

 

Poema anterior                   Menú            Poema siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1