Un sentimiento de paz me acaba de inundar
como hace tiempo mi alma no sentía.
Ha sido al terminar de hacer café,
después de dejar limpia la cocina.
He encendido un cigarro y he pensado:
Solo, sí, pero mi alma está tranquila.
¿Qué importa que esté solo, si yo siento
que en sueños tú me sueñas, vida mía?
Ya llegará el momento de tenerte
junto a mí, como no hace tantos días.
Mientras tanto, espero confiado,
echándome en el café la sacarina.
¡Si es que queremos hacerlo complicado!
¡Si es que le damos mil vueltas a la esquina!
Tú has de venir, porque los dos queremos.
Tú has de volver para vivir la vida.
Y el día que te tenga entre mis brazos,
olvidaré mi pena y mi desdicha,
las palabras tan duras de ayer noche,
los rigores y las crueles pesadillas.
¿Cuándo será ese día que esperamos?
Ni lo sé ni me importa, pero, mira
que tiene que llegar ese momento
aunque no sepas cuándo ni tú misma.
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