Fumo sin ningún gusto ni deseo
por dejar de dar vueltas a la mente.
¡Quién sabe si, volando, con el humo,
pudiera ir hasta tu lado para verte!
Porque sé que dos besos bastarían
para calmar tu duda y convencerte
de que sigo sintiendo el mismo anhelo,
que mis ansias cada día son más fuertes.
Mas el humo no logra transportarme;
no me lleva, por más que yo lo intente...
¿Qué haría yo, contesta, vida mía,
para estar, junto a ti, hasta la muerte?
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