Espero tu llamada como un milagro,
pues sé que a la vida ha de volverme.
Es que ahora me siento destrozado,
cual si estuviera roto, flojo, inerme.
Pienso en mi traición y me
arrepiento,
mas no tiene perdón el alma mía.
No sabes, de verdad, cómo lamento
haberte hecho sufrir con mis mentiras.
La única verdad, y ésa sí es cierta,
es que te quiero en verdad con toda el alma.
Te pido que lo tengas muy en cuenta.
Concédeme el perdón y estaré en calma.
Y si crees que no soy digno de obtenerlo,
no me llenes, al menos, de rencores.
Prefiero que me olvides en silencio,
porque es más castigo el que me ignores.
Es que quiero sufrir la penitencia,
es que quiero el peor de los castigos,
mas espero tener benevolencia,
porque ansío vivir siempre contigo.
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