Palabras, sólo palabras
mal entendidas de ambos.
El caso es que nos queremos,
no importa que discutamos.
Si en un arranque de rabia,
mi malestar he mostrado,
no te preocupes, mi vida,
que con tu voz me has calmado.
Yo reconozco que tengo
un pronto fiero y airado.
Tú también. Total, lo mismo.
No hay nada que reprocharnos.
Ya llega el alba, ya llega.
Tarde es y está llegando.
¿Cómo será por la noche?
¡Mejor será no pensarlo!
Pues si lo pienso se agitan
de mi corazón los pasos.
Prefiero esperar tranquilo,
aunque no logro calmarlo.
Apenas quedan tres horas
para poder abrazarnos.
¿Ves? En mi tierra también,
los hombres de amor temblamos.
Y es que es muy ancha Castilla,
muy anchos los castellanos,
pero en cuestiones de amor,
preferimos doblegarnos.
Llega ya pronto, alma mía,
que yo te estaré esperando
con un fulgor en mis ojos
y con un beso en mis labios.
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