Esta casa y sus muebles, que ayer viste,
aguardando se encuentran tu presencia.
¿Cuándo vendrás a hacerles algún caso?
Quiero que ellos rodeen tu existencia.

Que en tu memoria están, yo no lo dudo.
Sé que los quieres tener en derredor.
Limpiarlos y borrar así recuerdos
que, a pesar mío, guarda mi corazón.

Tú eres la dueña ya, el ama de mi casa,
que ya no es mía, que tanto tuya es.
¿Cuándo vendrás a reclamar lo que ya es tuyo,
los muebles, los rincones y todo mi querer?

Espero que sea pronto, que los muebles
muchos años aún han de existir.
Pero yo soy más viejo cada día
que pasa sin tenerte junto a mí.

Esta casa y sus muebles, que ayer viste,
espero que muy pronto los veas otra vez.
Que su recia madera castellana
abrigue con amor nuestra vejez.

Y el día que yo falte, amada mía,
confío en que los sepas conservar.
En su interior albergan una historia,
la de un tren que llegó de algún lugar.

 

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