Anoche sentí tu cuerpo
como nunca lo he sentido.
¿Qué es lo que tiene tu risa
que hace soñar no dormido?
Anoche te oí llorar
con angustia y sufrimiento;
luego sentí que el placer
emborrachaba tu cuerpo.
Gemiste ardiente a mi lado
aunque estuvieses muy lejos.
Ya cercano se halla el día
en que gimas en mi lecho.
- El nuestro, querrás decir. -.
Me ha contestado tu mente.
Llevas razón, alma mía,
que es de los dos igualmente.
¿Ves? Todo lo compartimos:
La casa, el lecho, la vida.
¿Por qué? Porque nos queremos
con un amor que fascina.
Poema anterior
Menú Poema
siguiente
|