¿Cómo quieres que no pida que a mí vengas
cuando sabes la falta que me haces?
Ya conozco que otros lazos te retienen
mas tu dicha y la mía deben ser antes.
Está bien proveer por los amados.
Buena fe de ser grande das con ello.
Pero sacrificar tu amor con esa excusa
es una lamentable pérdida de tiempo.
Porque al fin y a la postre él ha de irse.
De hecho, su cariño ya es de otra.
Pasaron ya los años que hacías falta
a su lado, de niño. Ya le sobras.
Que si ayer acudía a ti por todo,
hoy te quiere pero ahora acude a ella.
Es la Ley de la Vida, tú lo sabes.
Tú seguiste también la misma senda.
Tú ya eres un estorbo, si me apuras,
en su joven vivir, pura rutina.
"Mi vieja", te dirá ante sus amigos.
Lo sabes, no es preciso te lo diga.
¿Quieres perder los años que te quedan,
las ansias de querer y ser amada,
por cumplir un deber que así te impones?
Perdona, pero estás equivocada.
Que el cariño primero es a uno mismo.
Es muy noble que quieras como madre.
Pero eres mujer antes que nada,
no debes olvidar eso por nadie.
Yo esperaré, ya sabes que te quiero.
Seré paciente, no quiero abrir heridas.
Pero sé que en el fondo te confundes:
Estás sacrificando en vano nuestras vidas.
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