Una
historia de amor indescriptible
quisiera para ti forjar en mi cabeza,
mas me temo que las palabras sean pobre
vehículo para expresar tanta belleza.
Entraremos andando muy despacio,
tú a mi lado y yo al tuyo, en nuestro nido.
Tus ojos buscarán por todas partes,
para al cabo clavarse amorosos en los míos.
Nos ceñiremos en un beso inacabable,
buscándose con ansia nuestras bocas.
Y despacio, muy lento, con cuidado,
cariñoso te quitaré las ropas.
Entre mis brazos, desnuda, palpitante,
se agitará tu carne con pasión.
Yo te diré: - ¿Qué tienes, vida mía?
Y tú responderás gimiendo: - Sólo amor.
Después se fundirán en uno solo
los cuerpos que han esperado tanto.
Gemidos, risas, aún silencios,
placer y lágrimas, encanto...
Que dure para siempre, eternamente.
Que nunca despertemos de este sueño.
Porque sé que al final habrás de irte,
mas siempre me quedaré con tu recuerdo.
Y ése ya nadie podrá jamás robarme.
No sé si volverás, mas si no vuelves
en mis labios tendré el perfume de tus besos
prendido eternamente, para siempre.
No me imagino el final de nuestra historia.
Si la escribo, que no se quede a medias.
Que ya escribí a medias muchas otras
y la tuya y la mía quiero escribirla entera.
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