He
jurado que mil poemas llegaría
a escribirte cantando nuestro amor.
Mira bien, que sólo voy por ocho
y me da que no estoy por la labor.
Así, engañando al tiempo con el tiempo,
de tu vida engañaré al reloj.
Porque si tú me faltaras, vida mía,
faltaría en mi vida lo mejor.
Ríe alegre, que hoy detengo el verso.
En silencio se queda el trovador.
Que se muera por mí la Poesía.
Prefiero, junto a ti, vivir los dos.
Jugar con tus cabellos entre risas.
Adornarlos, ponerles una flor.
Un manantial de besos en tu boca,
para saciar mi sed con su frescor.
¿Pero qué piensas, en irte para siempre?
No te lo crees ni harta de licor.
Tú te quedas conmigo, prenda amada,
aunque tenga que vérmelas con Dios.
Poema anterior
Menú Poema
siguiente
|