¿Cómo
vencer el miedo que tú albergas
de dar, valiente, el paso decisivo
si puede más que el deseo que te llena
y el que dices, tenerme, gran cariño?
Si es cosa de un momento solamente...
Si después, perdida en el delirio
de besos y caricias, ya en tu mente
del amor brillará sólo el alivio...
No tengas ningún miedo. Ven a mis brazos.
Ronronea cual gata cariñosa.
Enciéndete del fuego en que me abraso
y luego ya no pienses en más cosas.
Que en brazos del amor te veras libre
y la vida verás ya tan hermosa
que sólo querrás ya sonreírme
y te reirás de haber sido tan miedosa.
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