Yo quisiera, estrujándome la mente
para ti componer un gran poema,
un cántico de amor y simpatía,
homenaje sincero a tu belleza...

Pero parece que el seso rinde poco,
que el verbo surge torpe de mi pluma.
¿Es que marchóse con la edad, los años,
la inspiración sublime de mi Musa?

A golpe de martillo voy pariendo
palabras inconexas y, sangrante,
el verso va brotando del cerebro,
dudando, tembloroso, vacilante...

Puede ser que sea viejo y ya la idea
no surja tan alegre y temeraria.
Pero, aún así, constante y sudoroso,
he de lograr que rimen las palabras...

¿Cómo contar con un humilde idioma
aquello que en el alma apenas cabe?
Habría de inventarme mil vocablos
para poder, siquiera, imaginarte.

Se agitan, susurrando, en mi cabeza
miles de sones, sin que mi oído apenas los escuche...
¡Si sólo necesito tres palabras!
¡Ya está! Yo soy tu "osito de peluche".

Así que juega cuanto quieras
conmigo, dame besos y haz caricias.
Y cuando, harta, te canses de tenerme,
en cualquier apartado rincón vas y me tiras.

Que yo sabré quedarme quietecito.
Habré gozado de tantas maravillas
que no me importará caer en el olvido.
¡Ya siempre viviré mi poesía!
¿No ves? Poquito a poco, lo he ido consiguiendo.
He unido las palabras con ternura...
Y ahora que las leo, las veo pobres...
No aciertan a cantarte tu hermosura.

Pero no importa, que el alma llevo llena
de ideas, de cantares y alegrías...
Yo sé que, en un momento de constancia,
sabrá forjar el verso el alma mía.

¡Pero si es tan sencillo! Apenas nada.
Si basta con decirte que te quiero.
¿Para eso sufrí tantos trabajos?
Ya ves: Así, tan fácilmente, encontré el verso...

    Poema anterior                                  Menú                         Poema siguiente 

Hosted by www.Geocities.ws

1