Dije
que del amor al odio
sólo había un paso.
Me resistía a creerlo.
No quería darlo.
Tú me trataste bien,
muy bien acaso,
pero un día cambiaste
e hiciste daño.
Más daño que ventura
me hubieras dado...
Y todo por mentiras
a las que hiciste caso.
Yo te entregué mi amor
como jamás lo he dado...
y pagaste mi entrega
con muy mal pago.
Una falsa moneda,
unos billetes falsos.
Se me abrió el corazón
en mil pedazos.
Y ahora, ya convencido
de que todo fue engaño,
he decidido odiarte
y en ello estamos.
Todo el mal que yo pueda
he de causarte...
¡Fíjate si era fácil
llegar a odiarte!
Poema
anterior
Menú Poema
siguiente |