| ¡Te
quiero! Me dijiste, ayer de noche. ¡Te quiero! Me lo has dicho esta mañana. Con eso has puesto hermoso broche a un amor que comienza, a una esperanza. Esperanza que ansío se transforme en certidumbre firme y duradera. ¡Ven a mis brazos, que vuelva a ser un hombre y pueda, con mi verso, hacerte eterna!
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