Tus ojos son el bosque en que se pierde
la mirada asombrada de los míos...
Tu cintura, ligera como el viento,
de mis besos es cálido cobijo.

¿Y tus labios? ¡Ay, si expresar supiera
su besar, tan dulce, tan tranquilo..!
Pero dudo que hubiera en mil palabras
alguna que pudiera describirlo.

¿Y tu sexo, acogedor y tierno,
amoroso, sin prisas, comprensivo?
Yo quisiera poder ser un coloso
y llenarte de espasmos y suspiros.

Pero, ya ves, ¡tan poco y te conformas!
En tus brazos me siento como un niño.
Déjame que duerma en tu regazo...
¡Quizás aún soñaré que estoy contigo!

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