El muro del silencio es tu defensa.
Te ocultas en la bruma y la distancia
sin responder ninguna de mis quejas,
sin atender mi trágica llamada
a tus puertas...

Si pudiera arruinar la fortaleza
que guarda tu hermosura, avariciosa...

Mas afanes e ímpetus se estrellan,
lo mismo que la mar contra las rocas,
sin romperlas...

Y, errante, seguiré la triste senda
de los suspiros, ¡que bien que la conozco!
Soñé con la esperanza y la quimera...

¡No volveré a soñar! De sueños rotos
tengo la bolsa llena.

¡Ay, si pudiera,
el lastre de mis penas regalara
al pobre que limosna me pidiera..!

Al más mísero...¡Inútil! ¿Sabes, alma,
que no hay pobre que más pobreza quiera?

    Poema anterior                                  Menú                      Poema siguiente 

Hosted by www.Geocities.ws

1