| El
muro del silencio es tu defensa. Te ocultas en la bruma y la distancia sin responder ninguna de mis quejas, sin atender mi trágica llamada a tus puertas... Si pudiera arruinar la fortaleza Mas afanes e ímpetus se estrellan, Y, errante, seguiré la triste senda ¡No volveré a soñar! De sueños rotos ¡Ay, si pudiera, Al más mísero...¡Inútil! ¿Sabes, alma, |