No
quiero que me envuelvan en sudarios
de lino o de algodón
ni dormir en un lecho de madera,
como en una prisión.
No quiero bellas flores en la fosa
ni engalanado crespón;
sólo quiero un rincón triste
en dónde dormir en Dios:
Ni lauras ni bagatelas,
ni llanto ni maldición...
De epitafio, las estrellas;
de cruz, la Luna y el Sol...
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