| ¿Cómo
será tu cuarto? A veces pienso que sería muy grato ser Diablo Cojuelo: Arrimarme, volando, y levantar tu techo, observarte dormida e indagar en tus sueños... ¿Duermes sola o, acaso, al lado de una hermana? ¿Es de madera o hierro tu dulce cama..? ¡Ay, qué envidia la tengo! Ella te acoge sin que tú la regañes como me regañaste anoche... Tal vez tengas muñecos de aquellos de peluche; quizás les cuentes cuentos sin que te escuchen. O, acaso, des un beso sobre sus gordos labios, en tanto que los míos suspiran llanto... Quizás tengas un libro de versos en la almohada, que dejaste, soñando con mis palabras... Quizás tengas un...¡Vano deseo de mi mente! ¡Si no podré ver nunca lo que te envuelve! Podré tenerte, sí, pero el misterio de tu casa y tus muebles, ése..., me está vedado. ¡Y lo estará por siempre! |