En estas horas tristes
que se cierra
el diario del Sol, para otra página
volver a concebir cuando amanezca
tras la noche pasada,
a solas en el cuarto donde siempre
mi cabeza engendró bellas quimeras,
hermoso santuario donde duermen
mis goces y mis penas,
he acertado a pintar tu imagen pura
en mi cerebro fértil retratada,
esculpiendo el cincel de mi palabra
sobre un mármol de versos tu escultura:
Los cabellos salpican blanca almohada
como espuma del mar sobre la arena,
milagrosa y mágica diadema
conque el lecho amoroso se engalana.
Y, a su amor, extendido, el lindo cuerpo
que mima con exceso su longura,
regalando, en el sueño, tu hermosura
la blancura purísima del lienzo.
¡Qué pena que el poeta que la estatua
en su mente forjó, no diera vida,
en el fuego candente de su fragua,
a la imagen despierta, no dormida..!

   Poema anterior                                  Menú                      Poema siguiente    

Hosted by www.Geocities.ws

1