| Tus
ojos cabrillean cuando me miras. Tus labios me sonríen... Tu naricilla husmea de mis dedos dulzón aroma... Ahora tú los besas y te abandonas sobre mi cuerpo alegre, conejeando... ¡Qué bello al hacer eso queda tu labio! Saca tu lengua... ¡Ven! Que la mía quiere forjar diademas con tu saliva... ¡Haz que te sienta espuma de mis sueños, carne que tiembla! Dame tu luna... Deja que yo la bese en la penumbra. Que sus rizos dorados rocen mi lengua... ¡Que brote de mi adentro un gran poema..! Cuerpecillo adorado, guiño risueño, yo quisiera, por siempre, sentirte ardiendo... Ya te dije que un día fue el mejor verso el beso que te diera... Ahora comprendo que mucho mejor rima verso con sexo... ¡Y es poesía! |