| Allí
en la torre, juntos, se me perdió la mente pensando en mil quimeras, sobre el río. De pronto, preguntaste, un poco inquieta: "- ¿Qué te sucede, qué piensas, amor mío?" Y yo te dije": - En nada, no te inquietes, pero, ya ves...,¡en nada y me sonrío! Siento el alma reír y el labio alegre, pero no sé el motivo..." Después, tú me besaste suavemente, me miraste anhelante, con cariño, y yo, que no entendía aquella risa, lo comprendí ya todo y di un suspiro...
|