Él la abraza, la besa...

  Él la abraza, la besa y la soba
con furor, pesadez, anhelante.
No le importa si hay gente delante,
le murmura al oído y da coba.

De sus labios sabrosos le roba
el placer que su boca excitante
torna al macho brioso y galante
en despojo sin fuerzas. Le emboba

como saben hacer las mujeres
con los hombres más chulos y listos.
Les conceden sinfín de placeres

y les dejan al cabo hecho mixtos.
¡Qué asesinas que son, madre mía!
Mas que dulce y sabrosa agonía...

 

A poema anterior                            A Menú                      A poema siguiente

 
Hosted by www.Geocities.ws

1