Desdichado el amor de quien creyera...

  Desdichado el afán de quien creyera
alcanzar ser feliz en esta vida;
de quien busque el gozar, causa perdida.
La dicha dura poco, es pasajera.

Tiene un breve vivir y es tan ligera
que el más grande placer pronto se olvida
y al marcharse, fugaz, deja una herida
que ya no cerrará en la vida entera.

Las ganas de reír duran bien poco;
más dura el sufrimiento, más el llanto.
A aquél que ríe a solas llaman loco,

Aunque pienso, en verdad, no es para tanto.
Pues la risa es remedio que bien cura
incluso, de la vida, la locura.

 

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