¿Y tú dijiste amarme? Me da
risa.
¡Qué fácil se extinguió tu sentimiento!
¡Qué corto fue tu amor! Cuánto lamento
haberme hecho ilusiones tan deprisa.
Y el caso es que es verdad, que tan
aprisa
no se debe querer. Mas no te miento
si digo que esta tarde un gran tormento
a mi espíritu azota de cruel guisa.
¿Que actúas con razón? ¡Qué duda
cabe!
No puede el trovador ser buen partido
por mucho que su verso adule suave,
por más que con pasión cante en tu
oído.
Tendrás otro mejor, mas tu alma sabe
que si un día mentí no te he mentido. |