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Se acabó la ilusión, la
tontería,
el jugar con el hambre de las gentes;
las bombas sólo matan inocentes,
e inocentes mató Blair a porfía.
Sus "ratas del desierto"
todavía
combaten en Irak y esos valientes
dejaron en sus casas mil parientes
que pagan ahora cara su osadía.
Ya puedes llorar, Londres, tu tragedia
que en tanto que tu ejército prosiga
jugando a hacer la guerra, esa comedia
no acabará jamás. ¡Dios les bendiga
a aquellos que ha matado el explosivo!
Que explique el señor Bush ahora el motivo. |
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