Tirada por la borda está mi
vida
en pos de una locura ensoñadora.
Maldigo con furor aquella hora
en que hallé una ilusión pronto perdida.
No supe, puede ser, dar la medida
o su amor me engañó. ¿Y a quién ahora
le besa aquella boca encantadora
que mi mente febril jamás olvida?
Se marchó de mi lado, fue traidora,
me engañó sin piedad y aquella herida
no acaba de cerrarse y me devora
el recuerdo feroz. Ya está perdida
la fuerza de mi mente creadora.
¡Maldigo su llegada y su partida!
Que yo no la llamé, vino en malhora
y en mala se marchó. ¡Fuera bien ida! |