| |
En tus labios se esconde el
mejor verso,
la mejor poesía que pudiera
forjar un gran poeta, el mayor genio,
el mejor arquitecto de las Letras.
Y en tu seno, tan cálido y tan suave,
tan lleno de esperanza, allí se encuentra,
como premio mayor para el más grande,
el Cielo que soñamos en la tierra.
Y no sigo soñando porque, acaso,
si siguiera perdiese la cabeza;
que, inmerso en el soñar, puedo, pensando,
llegar hasta el Edén que en ti se encierra. |
|