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Olivares sin fin, más
olivares...
Aquí escribió Miguel su Poesía.
Jaén, ¡qué verde luces en la tarde,
plagado de silencio y de armonía!
Se desliza tan suave el tren, si cabe,
que no aprecias el ruido de la vía;
se va ocultando el Sol, la Luna sale,
con miedo, con temor. Ya acaba el día.
Quedan horas aún, largo el viaje
y es larga la demora y la alegría
de volver en mis brazos a estrecharte,
toledana querida, vida mía.
Mil veces te engañé, tal vez te
engañe
otras mil o quizás más todavía;
pero muy bien seguro estoy que sabes
que siempre torna a ti mi Fantasía. |
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