Quisiera remediar de mil
maneras
mi forma de pensar en amoríos;
mas estos pensamientos, como míos,
los creo ser verdades bien sinceras.
Que pasadas las treinta primaveras
las cosas cambian mucho y si los fríos
de la vejez helaron ya los ríos
de tu pasión cordial, ya son quimeras.
Ya te tomas la vida cual la sientes
y no como te indican las costumbres;
te ríes sin pudor de aquellas gentes
que arruinan su vivir con podredumbres.
Estás de vuelta ya casi de todo
y el ritmo de la vida va a tu modo. |