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De noche va la Musa y se
aparece
al poeta silente y ya dormido.
- ¿Qué quieres que te de? -. Y entonces pido
esa rima que busco y no parece.
Me susurra al oído y me la ofrece;
me da un beso y se marcha de mi nido
en busca de otro loco, otro perdido;
así pasa la noche, así amanece.
¡Poetas que cantamos a la Luna
y al mágico misterio que ella encierra,
cantemos, por favor, todos a una,
que el verso y el amor paren la guerra!
Soñando me llegó la madrugada
y el cántico infeliz sirvió de nada. |
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