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Y ahora, la autoridad de Chicago
Flamantes miembros del Salón de la Fama, los elementos de esta legendaria banda no pudieron dejar atrás sus diferencias la noche de la ceremonia. Como sea, Chicago quedará siempre identificado como el grupo proveniente de la ciudad de los instrumentos de viento que al final no resultó afectada ni siquiera por su etapa de pop superficial
NOVIEMBRE, 2016. "Todas las
cosas alrededor nuestro han cambiado, excepto el logo del
grupo", refiere Robert Lamm, líder del supergrupo Chicago,
durante una entrevista. Lamm es un tipo de hablar pausado,
con un cabello teñido castaño que lo hace ver mucho más
joven que sus 72 años (este octubre cumplirá 73). Como
miembro fundador de Chicago, Lamm reconoció que la entrada
al Salón de la Fama del Rock and Roll el pasado enero era
"inesperada pero al mismo tiempo deseada. Por varios años
nos preguntábamos entre todos ¿ahora sí?" De hecho, Lamm
afirma que le ganó la apuesta a cierta persona por "por un
buen fajo de dólares", de que Chicago entraría al recinto,
"antes que la serie The Simpsons deje de transmitirse".
Y a diferencia de muchos otros miembros, Chicago sigue en
activo, tanto así que el pasado junio publicó un nuevo
álbum, Chicago XXXVI. Asimismo, el grupo también ha
incursionado en el country y el swing, del que también
grabaron algunos covers. Sin embargo, y entre las cosas que
sí han cambiado desde que el grupo lanzó su primer álbum,
está la ausencia del ex vocalista Peter Cetera, quien
declinó asistir a la introducción del grupo al Salón de la
Fama al no llegar a un acuerdo. "Siempre echaremos de menos
a Pete, sin duda", refiere Lamm, "pero todo es como un
divorcio; después de tres décadas no puedes estarte
lamentando por haberte separado de alguien con quien alguna
vez estuviste unido".
La historia de Chicago (el grupo) pudiera abarcar un grueso
libro. Muchos de sus más grandes hits son ultrapegajosos y
tienen un ritmo positivo aunque las cosas al interior no
siempre fueron tan placenteras y llevaderas. "Lo cierto es
que hubo momentos en los que el ambiente en el estudio era
denso y lleno de recriminaciones", refiere el trombonista
James Panko, y como ejemplo pone "Satudarday in the Park",
una de las canciones feel good más famosas de la
banda. "La tensión era enorme al momento de grabarla pero
todo eso se disipó al escuchar la versión final. Era parte
de la magia creada por el grupo".
Surgido en la sombra de Blood Sweat and Tears, el grupo
formado por el talentosísimo Al Kooper, así como por los
trabajos de Dizzie Gillepsie, desde el principio Chicago se
enfocó en darle un toque de jazz a la música pop. El
movimiento rápido evolucionó hacia el jazz rock aunque
Chicago procuraba mantenerse alejado de la etiquetación. Su
fertilidad era tanta que lanzaron consecutivamente
tres álbumes dobles. Y si bien al principio sus letras
incluían cierta carga política, su disquera los convenció de
que si deseaban atraerse más público, habría que abordar
temáticas más ligeras. El giro fue tremendamente benéfico:
al sentirse el fin de los Beatles el público comenzó a
buscar otras alternativas y sonidos, encontrando en Chicago
a un público que también veía descender a Blood Sweat and
Tears. De aquel periodo se rescatan temas como "Make Me
Smile", "Colour my World", "Does Anybody Know What Time It
is'", "I'm a Man" --coescrita por el prodigio del blues
británico Steve Winwood-- así como "Beginnings", que
coquetea con la salsa y el jazz latino.
Y aunque Pankow y Lamm eran los principales compositores,
rápido comenzó a destacar la mano de Peter Cetera, un
muchacho rubio que también tenía una voz muy bien modulada.
Con "I´m a Man", una bella balada, Cetera fue imponiendo su
estilo en el grupo. "Ciertamente Pete era el más romántico
de todos", recordó Pankow. "Pero su música era de una
increíble efectividad comercial".
Con Chicago VII, su último disco doble, Chicago
brincó a lo alto con "I've Been Searching For So Long", otro
bello tema de Pankow y "Whising You Were Here" de Cetera y
que en momentos pareciera emular a los Beach Boys; "Happy
Man" también iba por el camino de la increíble efectividad
que refería Pankow.
El giro a la música para
consultorio dentista
Los setenta estaban resultando espléndidos para Chicago.
Pero los críticos nunca perdonaron que el grupo abandonara
las letras políticas y se fueran, como dijo uno de ellos,
"al pop más insulso que alguien se haya podido imaginar". En
su momento Chicago llegó a ser imprescindible en las listas
que seguían llenándose con sus canciones, entre ellas "If
You leave Me Now", "25 or 6 24", "Take Me Back to Chicago" y
"Baby What a Great Surprise". Lamm notó que el objetivo
principal por mantener el jazz rock se iba alejando en vías
de complacer a las listas y al público. "Nos encontrábamos
en la cresta y no queríamos arriesgarnos a que un cambio nos
fuera a bajar más rápido", refirió. Tampoco ayudaba mucho a
que el consumo de alcohol y drogas se fue incrementando
entre los miembros del grupo. "Sexo, drogas y rock and roll,
suena a cliché, lo sé", apuntó Pankow, "pero como todos los
clichés, esta basado en hechos reales".
Alguien que se estaba saliendo de control era el bajista y
vocalista Terry Kath. Tras una francachela, Kath sacó un par
de armas de su nutrida colección y se puso a juguetear con
ellas. En determinado momento Kath jaló del gatillo varias
veces a una pistola asegurando que no tenía balas, abrió el
clindro vacío, volvió a cerrarlo y accionó nuevamente el
gatillo, muriendo instantáneamente.
La noticia fue devastadora, máxime porque Kath era el
compositor de cabecera del grupo. Tras una dura discusión el
grupo decidió continuar, aunque se dejaba el campo libre a
otro giro del grupo, el cual paulatinamente hacía de lado
las trompetas para irse adecuando más a un pop convencional.
"Es innegable que el vacío dejado por Terry fue llenado
paulatinamente por Pete", señaló Lamm. Tras un disco
mediocre, Cetera se hizo acompañar del compositor David
Foster para crear varias canciones que hicieron de
Chicago 16 (ya sin números romanos) un disco exitoso que
incluye "Hard To Say I´m sorry", la cual cierra con un
segmento titulado "Get Away" donde el sonido tradicional de
Chicago regresa brevemente. "Algunas estaciones de radio sí
se atrevían a tocar esa parte, lo cual me parecía genial",
dice Lamm, quien escribió "Get Away". "De vez en cuando nos
gusta que quienes compran nuestros discos levanten las cejas
en clara señal de sorpresa".
Sin embargo un giro más convencional seguía siendo
inevitable, máxime porque Chicago 17, su siguiente
producción, fue más exitosa aún con hits como "You're the
Inspiration", "Along Comes a Woman" y "Hard Habit to Break".
La presencia de Cetera en casi todas las composiciones fue
incrementando la presión interna. Pankow sugiere que Cetera
deseba seguir el camino de gente como Phil Collins y
Lindsey Buckingham, quienes alternaban sus carreras
solistas con trabajos con Genesis y Fletwood Mac,
respectivamente. "Mientras nosotros insistíamos en volver a
las raíces del jazz, Pete deseaba seguir con las baladas
románticas. "El problema se agrandó cuando Pete nos anuncia
que está trabajando en un proyecto independiente y al mismo
tiempo quería trazar su estilo en nuestro siguiente disco",
dijo Lamm. Cuando estaba por concluir la grabación del
Chicago 17, Cetera anunció que ese sería el último álbum
que grababa con ellos. Su primer hit independiente fue
"Glory of Love", para la película Karate Kid. Hasta
el momento Cetera sigue enfocado en la balada romántica.
Los temores se confirmaron: con excepción de una nueva
versión, esta vez tecno del "25 or 5 24", su siguiente
producción se vendió pobremente. Pero el grupo no se amilanó
y siguió grabando, aunque innegablemente con la partida de
Cetera, Chicago perdió mucha de su efectividad comercial.
Curiosamente, su base de seguidores le sigue fielmente y
suele colmar los sitios donde se presenta. Asimismo y luego
de no serles renovado su contrato con Warner, Chicago está
ahora bajo la tutoría de Rhino Records --y con la voz del
bajista Jason Scheff, cuya tesitura semeja mucho a la de
Cetera-- Chicago incluso grabó un disco con temas navideños.
"Es un placer trabajar con Rhino", reconoce Lamm, "conocen
al dedillo nuestro catálogo y nuestra historia al punto que
perdí una trivia con uno de sus ejecutivos respecto a uno de
nuestros primeros álbumes. Es bueno bromear y platicar con
alguien que aprecia tu trayectoria. En cambio en la otra
disquera nos regresaban las cintas llenas de observaciones
como 'cambien esto', 'pongan esto', 'eso puede resultar
ofensivo a cierta gente' y decenas de cosas más. En cambio
los ejecutivos de Rhino se preocupan por la gente que compra
música y por quien la compone".
Ni el Salón de la Fama los reunió
Es común que los flamantes miembros del Salón de la Fama del
Rock and Roll dejen sus diferencias temporalmente de lado
(además del hecho de que se busca reconocer a los miembros
originales de cada grupo) pero ello no pudo ocurrir para que
Cetera pudiera reunirse con sus viejos compañeros.
"Pete aludió que el tono de su voz había cambiado estos años
y que debíamos adecuarlo con nuestros instrumentos", dijo
Pankow, "pero ello ocurre literalmente un par de días antes
de la ceremonia". En consecuencia la esperada reunión no se
concretó. Cetera no ha hecho declaración alguna pero algunas
fuentes suponen que una probable reunión en la ceremonia lo
presionaría para una gira de conciertos que podría traer
fricciones con los miembros más nuevos a los que no conoce y
que pudieran sentirse desplazados". "Yo lo veo más como una
cuestión profesional que un diferendo personal con los otros
miembros", dijo Steve Winwood, amigo de Cetera por muchos
años. "Todos tenemos que respetar eso".
Las diferentes etapas de Chicago, sobre todo sus inicios
como Chcago Transit Authority y el jazz rock, seguido de un
pop más ligero, luego totalmente vacío y el regreso a sus
raíces (lo mismo que un desfile interminable de músicos en
sus alineación) hacen de este grupo único y con un legado
del que algunos hacen mofa como "canciones para consultorio
dentista". Como sea, es un legado que cada día se valora
más. Quizá Peter Cetera jamás regrese a su antiguo grupo,
pero el nombre y la leyenda siguen vigentes.
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| Extra La noche en que Chicago vivió en México NOVIEMBRE, 2016. Luego del concierto de Avándaro en 1971 que escandalizó al gobierno de Luis Echverría al punto de prohibir más presentaciones de grupos extranjeros en territorio nacional, un grupo de empresarios ligados con altos funcionarios consiguieron que en marzo de 1975 el grupo Chicago ofreciera cuatro conciertos en el Auditorio Nacional de la capital mexicana. El ambiente político estaba bastante álgido, sobre todo lo que se veía un enfrentamiento del gobierno con los jóvenes de ese entonces; de hecho los promotores del concierto pensaban que éste lograría apaciguar las protestas. Resultó todo lo contrario. Los alrededores del Auditorio fueron fuertemente resguardados, la reventa de boletos adquirió precios estrastosféricos. Algunos jóvenes aprovecharon la coyuntura para gritar consignas políticas a las afueras del recinto por lo que fueron enfrentados por los grupos antimotines. El asunto se recrudeció poco antes del último concierto: decenas de jóvenes secuestraron autobuses y luego los incendiaron, otros rompieron los cristales d elos negocios adhyacentes, con un saldo de decenas de lesionados. Los diarios atribuyeron los desórdenes a "la música extranjera de grupos omo Chicago" que, añadía La Prensa, un diario oficialista, "habían traído consigo el histerismo de la juventud". Y si bien hubo algunos que se enfrenarton a la policía tras salir del concierto, éste había sido un mero pretexto de algunos grupos anarquistas para provocar a la policía. Dado que Chicago era una de las bandas más populares entre la clase media de México, el canal 2 de Televisa transmitió algunos segmentos del concierto por televisión pero en ningún momento dio cuenta de los actos de vandalismo que ocurrieron a las afueras del auditorio. Previsiblemente, la autoridad volvió a escandalizarse y el Departamento del Distrito Federal emitió la orden de prohibir más conciertos masivos en la capital. Sin embargo la corriente ya era incontenible: cinco años después Queen y Rod Stewart se presentaron en Guadalajara, Monterrey y Puebla. En eso influyó, indudablemente, que muchos de los hijos de estos funcionarios y políticos eran fanáticos del rock. (OFM) |