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Starfleet Academy: ¿acaso alguien pesó que esto tendría éxito?

Producida y filmada cuando aun se creía que Kamala Harris ganaría la presidencia a Donald Trump, esta versión ultrawoke de una franquicia reverenciada se desplomó, en tiempo récord, como la peor serie en toda la historia de la saga. Con personaje petulantes, embarrada de sermoneo y estupideces afines, Starfleet Academy marca el millonésimo ejemplo de go woke go broke. ¿Son tan idiotas los estudios como para no darse cuenta todavía que estas propuestas no funcionan y jamás funcionarán?

ENERO, 2026. Gene Rodenberry, el creador de Star Trek, conocida entre nosotros como Viaje a las Estrellas, era poco dado a conceder entrevistas, aunque siempre procuró dejar en claro el sesgo "progresista" de la serie: "El país se irá haciendo más y más multicultural en el futuro, y en la serie tratamos de reflejar el modo más conveniente de lidiar con ello", dijo Rodenberry en 1968.

Y efectivamente, desde el primer episodio, el elenco de Star Trek fue multiétnico, entre ellos el actor George Takei, los canadienses James Doohan y William "Capitán Kirk" Shatner, la actriz negra Nichelle Nichols --por cierto, su hermano falleció a manos de Marshall Applewhite, el chiflado fundador de las secta Heaven's Gate, quien ordenó a sus seguidores suicidarse para perseguir un cometa-- quien encarnó a la teniente Uhura y, por supuesto hasta un extraterrestre había en la tripulación (vulcano, pues) el Doctor Spock, a cargo del gran actor Leonard Nimoy, quien no era de origen asiático, como se llegó a especular: era de origen judío-ucraniano, y sus padres habían huído de la URSS.

Y otro dato: la serie fue producida por los estudios Desilu, propiedad de la comediante Lucille Ball.

Tras su cancelación y al entrar al circuito de los reruns, Star Trek pasó a ser una serie de culto e incluso se convirtió en patrimonio en la Librería del Congreso. Los derechos de la serie fueron adquiridos por Paramount, la cual estrenó la primera película en 1979 con el elenco original y fue un éxito inmediato. Desde entonces hubo otras cintas de la saga, algunas buenas y otras malas hasta que muere Spock --después fue re$ucitado, por cierto-- hasta la muerte del capitán Kirk, para dar lugar a la Nueva Generación, igualmente exitosa.

Star Trek fue resucitada otra vez en el 2016 pero se volvió asquerosamente woke. Hay escepticos que insisten que desde los sesenta, la serie elevaba ese mensaje. Quizá sea cierto, pero el mensaje de entonces se aderezaba con historias bien contadas y efectos especiales convincentes para la época. Lo que hoy tenemos son efectos especiales espectaculares pero la historia es pésima, embadurnada con excremento woke por todos lados.

Desde mediados del 2025 Paramount anunció que su nueva serie Starfleet Academy sería uno de los más grandes éxitos programada para estrenarse a principios del siguiente año, la promesa de nuevas aventuras, villanos abominables y un elenco multicultural que harían las delicias de los trekkies, desde los novicios hasta los ya iniciados.

Y no solo eso, Paramount anticipó con orgullo que, además de jóvenes con futuro comprometedor, el elenco incluiría a dos gigantes de la actuación: Helen Hunt, ganadora del Óscar y recordada por cintas como Twister, Se Casa Peggy Sue y Castaway, donde Tom Hanks la hace de naúfrago. Además se confirmó la presencia de Paul Giamatti, quien vimos en La Mosca y fue el manager de Rusell Crowe como Jim Braddock en El Luchador.

En vez de una película, Paramount anunció que se trataría de una serie transmitida en su canal Paramount+. La revista Variety calificó a Starfleet como "uno de los eventos más esperados del año".

El primer episodio fue transmitido gratuitamente en YouTube, pero ese "evento mas esperado del año" apenas y fue sintonizado en vivo por 1,500 personas. En contraste, el vloguero Nerdrotic transmitió en ese mismo momento la imagen de un muñeco del Dr Spock sentado sobre el respaldo de una silla y atrajo 25 mil visitantes. Hasta el momento el video del estreno de Starfleet Academy ha sido visto 135 mil veces: ¡gigantesco logro!" Sin embargo, la crónica de la serie realizada por el vloguero británico Critical Drinker --una verdadera joya, valga mencionarlo-- lleva hasta el momento 950 mil vistas, casi un millón.

Cada epiosodio de Starfleet Academy tuvo un costo de diez millones de dólares para Paramount. En contraste, un par de vlogueros que si mucho invirtieron mil dólares en hacerse de una computadora de modelo reciente, un micrófono de buena calidad y una conexión a Internet obtuvieron el doble, y hasta el triple de visitas, con lo cual humillaron a uno de los estudios más poderosos del mundo.

"Lo peor del asunto no es tanto que tan poca gente haya sintonizado el estreno de Starfleet Academy sino que haya despertado tan poco interés", señala el vloguero argentino De Remate. "El desinterés es peor que el desdén en el mundo del entretenimiento".

Repasemos este repugnante segmento woke que explicaría porqué Starfleet Academy estaba condenada al fracaso pese a los mejores augurios de Variety y The Hollywood Reporter, la cual se aventuró a afirmar que "(esta serie) logrará lo que otras no han conseguido: aglutinar a los fans de todas las generaciones, incluso los más escépticos".

¡Juar, juar juar...!

En esta escena correspondiente al segundo espisodio, una mujer evidentemente "no binaria" alecciona a los cadetes acerca del objetivo de la misión que están a punto de desarrollar al visitar otras galaxias. Por cierto, el cuartel se encuentra en San Francisco que, como se sabe, es considerada la capital gay del mundo:

"Ser un cadete de la Academia Starfleet significa abrirse a la gente que te rodea, y esa conexión es donde existen el tiempo y el espacio", tras lo cual un cadete expresa "Yo no necesito..." pero la mujer lo interrumpe con sarcasmo: "¡Sí, sí, ya lo sé, tu eres un genio que sabe todo acerca del sufrimiento!  Solo te diré dos cosas, la edad y la traición siempre triunfan sobre un bocón: Oscar Wilde", y agrega: "¡Adoro a ese tipo!", para rematar: "¿saben que a la tumba de Wilde la rodearon con un vidrio para impedir que alguien quisiera sacar su cuerpo y besarlo?"

En primer lugar, señorite: ¡deja hablar al tipo, por Dios! Apenas abre la boca y ya lo estás juzgando sin tener idea de lo que va a decir. Y en segundo, la tumba de Wilde --por lo demás un talentosísimo escritor-- fue rodeada de vidrio por sus descendientes no para que alguien quisiera sacar su cuerpo y besarlo, sino para evitar que sus admiradores continuaran embadurando la lápida con lapiz labial.

Un letrero que solicitaba amablemente a los visitantes que se abstuvieran de esa costumbre no resultó suficiente por lo que se optó por erigir el vitral; hay un espacio donde los fans pueden depositar cartitas y ofrendas florales, pero ya nadie puede manchar la tumba. Por eso se puso el vitral, señorite sabionda.

¿Acaso esperaban los ejecutivos de Paramount que con diálogos tan irritantes y mamones como éste, los fans iban a volcarse a ver esta propuesta? Tras el estreno del segundo episodio, las visitas apenas y llegaron a 800 personas, por lo que se tomó la decisión de cancelar la serie. Se puede ser un auténtico pendejo como para haber autorizado la producción de Starfleet Academy, pero no tanto como para darse cuenta que tirar al excusado 20 millones de dólares en un par de días es muchísimo dinero.

De acuerdo con el canal Buzzline, Helen Hunt, quien encarna a la capitana Nahla Ake, enfureció ante la decisión de Paramount e interrumpió una junta de los ejecutivos para expresar su indignación. Al cancelar la serie, según Buzzline, Hunter les echó en cara "estar matando las aspiraciones y los sueños del elenco, en especial los más jóvenes", cosa que a Paramount le debe interesar poco menos que un carajo, si es que su intención al aprobar esta serie era hacer dinero.

Además del infaltable tufo woke de la serie, el vloguero inglés Critical Drinker menciona otros factores que le dieron en la madre a Starfleet Academy, entre ellos eso que los wokes llaman "body positive", es decir, presentar personajes imperfectos, con sobrepeso y poco agraciados, todo como forma de mostrar inclusión.

Sin embargo, advierte este vloguero inglés: "la tripulación de una misión tan importante y delicada, por lo menos debe estar en condición física óptima para soportar las duras jornadas. En cambio, lo que aquí tenemos es una tripulación cuyo principal enemigo es la máquina caminadora de los gimnasios".

El vloguero Dave Cullen atribuye parte del fracaso "a que incluso los extraterrestres ahora son más humanoides y tienen los mismos preceptos woke que la tripulación. En otros tiempos los seres de otras galaxias reflejaban nuestros propios temores como seres humanos y la manera de dominarlos. La igualdad ha incluso alcanzado a esos seres de otros mundos. No creo que exista fan de Star Trek que pueda soportar todo eso..."

Difícilmente los fans se van a identificar con algo a lo que incluso se le cambió el nombre de la nave: en vez del legendario Enterprise (Emprendedor) se optó, claro, por un nombre femenino, el de Atenea, diosa de la sabiduría y la guerra estratégica.

Algo obvio en torno a Starfleet Academy es que el proyecto recibió luz verde con la idea de que Kamala Harris, o cualquier otro candidato demócrata, ganaría la elección presidencial contra Donald Trump. El vloguero Matt Walsh apunta que, además de esa obviedad, "el guión fue escrito no por gente apasionada alrededor de la historia y la leyenda de Star Trek sino por activistas (...) el sarcasmo en los diálogos refleja cómo se expresa una mujer de 30 años, graduada en estudios de género, algo doblemente ridículo cuando hay diálogos que se le endilgan a un actor de 70 años..."

Abunda Walsh: "Hay otros errores imperdonables, como en la escena donde se ataca al flanco izquierdo de la nave y la capitana (Hunt) advierte que el ataque está ocurriendo en estribor. ¿Nadie informó a los guionistas que al flanco izquierdo de una nave se le llama babor?". En otra escena la mujer dice que es "aborrecible" que los hijos sean separados de sus padres, "otra obvia referencia a los agentes de ICE que están deportando a los inmigrantee ilegales", dice Walsh. "A una mujer liberal esta separación le parece una acto deleznable, pero no tanto como abortar a un ser humano que se está desarrollando dentro del vientre de una mujer. Ahí la separación ya no es tan aborrecible..."

Eric Deggings, un conocido influencer afroamericano y quien se define como "amante de la ciencia ficción", señala que "Starfleet Academy no será un fracaso o un éxito dependiendo de la diversidad en su elenco. Su éxito o su fracaso dependerá de cómo se da la nueva interacción del universo de Star Trek o, tal vez, el modo en que aborda de forma correcta el modo en que la humanidad enfrentará el futuro..."

Desafortunadamente, señor Diggins, Starfleet Academy no fue ni un éxito ni un fracaso: no fue nada. No puede haber peor suerte que eso.

 

 

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