| fasenlínea.com |
Versión impresión
Pensándolo bien... Be Here Now, de Oasis
(En esta nueva sección repasaremos algunas canciones, discos, películas y modas que en su momento nos parecieron sensacionales y hoy... bueno no tanto, especialmente cuando nos vemos forzados a aceptar que sus autores nos vieron la cara. Hoy inauguramos el asunto con un álbum emblemático de los años 90)
NOVIEMBRE, 2019. Allá a mediados de los 90
tomé la costumbre de pasar muchos sábados por la tarde visitando
Scala, una tienda de discos propiedad de Bernardo G., quien me invitó a
un par de programas en la radio local donde era el conductor. Eran tiempos pre Internet por
lo cual cada semana llegaban nuevas producciones de las que teníamos
pocas referencias, lo que llevó a
convertirme en cliente habitual de Scala. Bernardo también tenía un stand de
revistas musicales las cuales hablaban en términos desmedidos de un
nuevo disco que recién había salido a la venta grabado por un grupo
inglés que, aparentemente, estaba barriendo no solo a sus archirrivales Blur y a las listas de popularidad.
No era la primera vez que escuché el nombre Oasis, por supuesto. En
Scala también había comprado su What's the Story (Morning Glory) y,
ya más convertido en adepto, su álbum debut Definitely Maybe. Sin embargo este
tercer disco también mereció elogios desmedidos de Bernardo,
influido sin duda por lo que decían los críticos internacionales.
Compré el cassette del Be Here Now (el cual aún conservo, por si
alguien pregunta) y lo escuché en su totalidad una de esas tardes
sabatinas de 1997. Y luego otra vez... a la tercera me convencí que
esos tipos eran unos genios.
Dos décadas después, o más precisamente 22 años, una escuchada al Be Here Now de Oasis nos deja en claro que, efectivamente, los hermanos
Gallagher eran unos genios, pero no tanto en lo musical sino en su
asombrosa capacidad para verle le cara no solo a los críticos sino a
millones de consumidores quienes en su momento (me incluyo) pasamos
horas contemplando la portada de álbum pensando que esa enorme
casa con una alberca y varios muebles que parecían presentar
misteriosos simbolismos, eran parte de la recompensa merecida por
estar grabando inspiradísima música que, pensábamos, estaba borrando los últimos
vestigios que quedaban del grunge, fenecido apenas unos años antes
tras la muerte de
Kurt Cobain.
La revista Entertainment Weekly, que por entonces aún
era respetable antes que cayera en la pesadilla woke, puntualizó que
el Be Here Now era "genialidad pura" y lo comparó con la
majestuosidad de una catedral. Rolling Stone fue un poquito menos
aduladora pero de cualquier forma le dio cuatro estrellas, es decir,
"excelente". Evidentemente para esas publicaciones, y para muchos de
nosotros, ese disco reiteraba que ¡por fin! habían llegado los
sucesores de los Beatles, esta vez no procedentes de Liverpool sino
de Manchester; no todo era futbol y cerveza en esa ciudad británica,
llegamos a pensar. Noel y Liam Gallagher estaban realizando una
labor musical histórica.
En aquel entonces no percibíamos el descaro con el que Oasis
ansiaba
ser comparado con esos otros cuatro músicos de los años 60. Y mucho
menos que el descaro había llegado a ser desvergüenza dado que el
título del disco aludía a una frase que John Lennon dijo en su
momento, y quien seguramente la repitió tras haberla escuchado en
boca del seudogurú Ram Dass, quien era gigantescamente popular a
principios de los 70.
En la portada del Be Here Now, asimismo, aparecen números no
solo en un enorme y viejo reloj sino en una motocicleta roja y el
"21" en un bulto que parece ser un reloj checador. ¡Pero por supuesto, vamos a
jugar a las teorías conspiratorias como ocurrió con el 28-IF en la
placa del Volkwagen que vemos en la tapa del Abbey Road de los
Beatles! Si el lector pensó alguna vez que los Gallagher eran
sútiles, seguramente también
cree Britney Spears no padece serios problemas emocionales.
Pero por supuesto, el engaño no queda consumado sencillamente
asomándose a la portada del Be Here Now. Hay que comprar el disco
donde la primera parte de la "broma" queda consumada cuando nos
asomamos a la funda y vemos que ese "21" no es más que una
mera fecha.
Lástima. Sin embargo la segunda aparte del atraco y que en su momento
consideramos era el "desmedido talento" de Oasis se dio al escuchar
el disco.
El recorrido empieza con el paso de un avión a lo que seguían las
primeras notas del "D'You Know What I Mean?" cuya propuesta marcaba
una de las más grandes paradojas en la historia del rock británico
de los 90: el cómo un par de acordes sencillos, casi rudimentarios,
pueden ser extendidos hasta por casi 8 minutos si se les disfraza
con excesivas orquestaciones. Por años los admiradores de Oasis han
justificado la afrenta: "los Beatles lo hicieron con 'Hey Jude'.
¿Oasis por qué no?", preguntaban retadoramente. Bueno, quizá porque
ni Lennon
ni McCartney creyeron que sería buena idea alargar hasta casi el
triple de duración su "Obladi Oblada", uno de los temas más simplones del
cuarteto.
Le sigue "My Big Mouth", la cual abre con una lluvia de guitarras un
tanto prometedoras pero que no van hacia ningún lado y solo parecen
dar vueltas y vueltas, como trenecito infantil en un parque de
diversiones. Al minuto ya se perdió el factor sorpresa de "My Big
Mouth", ("Mi Bocota") título "arrogante" como para
que los fans dijeran "¡no, no es cierto, Liam, no eres un bocón sino
un talentoso intérprete!" Hoy ese título nos suena muy ad hoc décadas después que se
considerara a los Gallagher semidioses del rock inglés.
Continuamos con "Magic Pie" donde Liam cede las vocales a su
hermano Noel, autor de casi todo el refriteo, perdón, composiciones
del grupo. Noel es un músico talentoso, y lo demostró con su
Defintiely Maybe, su disco debut. El problema es que la urgencia de
sacar disco tras disco nunca lo dejó madurar bien sus ideas. Por otro
lado, no es un secreto que un tercio de las canciones de Oasis se
basen en la estructura del "Cry Baby Cry" que Lennon canta en el
White Album, y "Magic
Pie" es otra muestra impecable de ello. Y, como ocurre con el "D'You
Know What I Mean", este tema se prolonga hasta más de 7 minutos.
Demos paso al tercer tema titulado "Stand By Me". Muchos de
nosotros estábamos extasiados cuando lo escuchamos por primera vez
en 1997. Pero ahora es evidente que no solo Oasis estaba plagiando a
los Beatles en Be Here Now sino al mismo Ben E. King, autor de un
tema sesentero llamado, precisamente, "Stand By Me" (y la cual, algo
que está lejos de ser coincidencia, fue grabada por Lennon la década
siguiente).
Le sigue el tema que da nombre al disco. Esta canción, por cierto, fue el único "pero" que le puso Entertainment Weekly y exigió que "a la siguiente", Oasis escogiera mejor a sus ingenieros de sonido pues el álbum "era en partes muy ruidoso y estruendoso". Y aunque los primeros acordes nos refieren a algún trabajo de Blur, la voz de Liam nos conduce hacia un tema convencional el cual es aderezado con un silbidito claramente sacado de la inmortal "Winchester Cathedral" de los New Vaudeville Band, la otra influencia indispensable de Oasis. Asombrosamente, en su momento llegamos a considerar "Be Here Now" otro tema clásico del grupo, el cual, por cierto, con esos "come on/come on come on /yeah, yeah" (les faltó el "She Loves You") se prolonga innecesariamente por dos minutos más.
Y señores, señoras o lo que ustedes piensen ser, viene la magnum opus de la mediocridad que caracteriza al Be Here Now. Los hermanos Gallagher no se conformaban con imitar impunemente a los Beatles --pero sobre todo Lennon, a quien le birlaron el uso de anteojos "de abuelita"; solo faltó a Liam y a Noel casarse con chicas japonesas y aparecer en cueros con ellas en una portada-- también había que mezclar sus fórmulas y sus canciones para ver si salía algo nuevo que arqueara las cejas de los escuchas. Así pues, Oasis se echa encima la encomienda de meter en la misma licuadora al "All You Need is Love", al "Hey Jude", a todo el repertorio del Sgt. Pepper a los que les fueron poniendo capaz y capas de orquestaciones, dubbings y un eterno coro de "lalalas" que se prolonga exactamente a siete minutos.
"All Around the World" era un viaje alucinante, producto (y he aquí la clave del absoluto desmadre que representa él Be Here Now) del constante uso de drogas, en especial cocaína, durante las sesiones de grabación. "¡Mierda, había bolsas (de coca) sobre la consola de grabación, abajo de ésta, en la sala de grabación, sobre las bocinas y creo que hasta adentro de los tambores", reconoció Noel años después. El estar aspirando tanta de esa porquería se refleja prístinamente en las canciones de este álbum.
En ese punto, cuando el disco acaba de pasar la hora de duración, exigimos al grupo que, por piedad, que se detenga, que si bien la maratónica "Champagne Supernova" de su disco anterior había funcionado, su "All Around the World" se había convertido en una tortura auditiva. Por supuesto que los hermanos Gallagher no escucharon a nadie dentro del estudio que les exigía mesura pues enseguida nos recetan "It's Getting Better (Man!!)", es decir, que la cosa se está poniendo mejor. ¿Pero de dónde, por qué quienes compramos este disco, incluso en 1997, sentíamos que se nos retacaba la paciencia de esa maneras tan brutal? Por supuesto que este tema no va hacia ningún lado y repite la fórmula de un acorde simplón para repetirlo una y otra vez... otros siete minutos.
En este punto los escuchas sentimos que Oasis nos ha pateado, golpeado y metido agua mineral en las narices al tiempo que ellos hacían lo mismo con la cocaína. Y si el Sgt Pepper tuvo su "reprise" ¿por qué Oasis no va a hacer lo mismo? Así pues y cuando pensamos que ya fue todo, de la nada surge el sonido de trompetas anunciando el "All Around the World (Reprise)", es decir, ¡dos minutos más de infames orquestaciones, como si las 7 anteriores no hubieran sido suficientes! Peor que si alguna vez a los francamente infumables Los del Río se les hubiera ocurrido sacar su "Macarena (Reprise)"... pero mejor no les demos ideas...
En suma, Be Here Now es un disco mediocre con el cual los hermanos Gallagher realizaron un truco como esos que ofrecen los ilusionistas. La diferencia es que éstos no repiten el mismo truco en la misma presentación ni tratan de prolongar hasta en 10 minutos una suerte que puede desarrollarse en menos de la mitad de ese tiempo.
Vendrían otros discos, entre ellos Standing on the Shoulder of Giants (bueno, a secas), Heathen Chemistry (ídem), el infaltable Unplugged (pasable) y el Dig Out Your Soul, quizá el más aburrido de toda su producción. Luego vendría el truene cuando los hermanos Gallagher ya no pudieron soportarse más. Y hasta la fecha.
La mayoría de los críticos reconocieron años después que habían caído en la estafa del Be Here Now. Lo cual no indica que Oasis haya sido un grupo musical chafa o malo. De ningún modo. Noel Gallagher creo muchos de los riffs más memorables de los años 90 los cuales desde la primera escuchada entraban a la cabeza y ya no salían de ahí. Y para prueba tenemos la ultrapegajosa "Wonderwall". Pero es igualmente cierto que este par de hermanos eran increíblemente pretenciosos. El Be Here Now fue la prueba más certera de ello.
Textos relacionados
Se seca el oasis [Octubre, 2009]
|
Cibernética |